un usuario controlando el flujo de sus datos financieros

Open Finance: qué es y cómo cambia el acceso a tus datos financieros

Durante años, tu historial crediticio, tus movimientos bancarios y tu comportamiento financiero vivieron encerrados en los sistemas de cada banco por separado. El banco donde tienes tu cuenta no sabía tu historial con la aseguradora; la fintech donde pagas el arriendo no tenía forma de ver tu flujo de caja real. Open Finance busca romper exactamente esa lógica de silos, y en 2026 dio un salto importante en Colombia.

Te explicamos qué es, cómo funciona, y qué cambia para ti como usuario.

¿Qué es Open Finance?

Open Finance (finanzas abiertas) es un modelo que permite que, con tu autorización expresa, tus datos financieros se compartan de forma estandarizada y segura entre distintas entidades: bancos, aseguradoras, fondos de inversión y fintechs. El principio que organiza todo el sistema es simple de enunciar, aunque profundo en sus implicaciones: tus datos financieros son tuyos, no de la entidad que los tiene guardados.

Esto no significa que cualquiera pueda acceder a tu información bancaria. Significa que tú decides con quién compartirla, para qué propósito, y puedes revocar ese permiso cuando quieras.

Open Finance vs. Open Banking: la diferencia

Es fácil confundir ambos términos. Open Banking, el concepto que lo precedió (popularizado en Europa a partir de la directiva PSD2 desde 2018), se enfoca específicamente en compartir datos de cuentas bancarias. Open Finance amplía ese alcance mucho más allá: incluye seguros, pensiones, inversiones, crédito y otros productos financieros, no solo lo que pasa por tu cuenta corriente.

¿Cómo funciona en la práctica?

El mecanismo central son las APIs (interfaces estandarizadas que permiten que los sistemas de distintas entidades “conversen” entre sí de forma segura). Cuando autorizas compartir tus datos, por ejemplo, con una fintech que quiere evaluar tu perfil para ofrecerte un crédito, esa entidad accede a la información específica que autorizaste, durante el tiempo que definiste, sin que tengas que entregar contraseñas ni documentos manualmente cada vez.

El consentimiento, además, no es un trámite de una sola vez: puedes revocarlo o modificarlo cuando quieras, y cada entidad involucrada tiene la obligación de dejar registro claro de cómo y cuándo usó esos datos.

Colombia: de voluntario a obligatorio

Colombia es, hoy, uno de los casos más relevantes de la región en esta materia. El sistema de finanzas abiertas colombiano nació en 2022, con el Decreto 1297, bajo un esquema voluntario. Eso cambió radicalmente el 7 de abril de 2026, cuando, según reportó FinDev Gateway, el presidente Gustavo Petro firmó el Decreto 0368 de 2026, que convirtió el sistema en obligatorio para todas las entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC).

Según explicó Invest in Bogotá, el nuevo marco amplía el alcance de los actores involucrados más allá de los bancos, incluyendo aseguradoras, fiduciarias y administradoras de fondos, y establece principios como gratuidad en el acceso a la información, interoperabilidad, transparencia y seguridad.

El calendario de implementación es progresivo: según Latinia, la SFC tiene hasta octubre de 2026 (seis meses desde la firma del decreto) para publicar el cronograma de estándares técnicos por categoría de datos, y hasta doce meses para poner en funcionamiento el directorio de participantes del sistema.

El panorama en el resto de la región y en España

Colombia no se mueve sola, aunque sí a un ritmo distinto al de sus vecinos. Brasil lleva más tiempo de avance en su propio modelo de Open Finance, con fintechs como PicPay ya integrando agregadores de inversión basados en datos abiertos. Chile, en cambio, según reportó LatamFintech, decidió aplazar la entrada en vigencia de su propio sistema de finanzas abiertas, poniendo una nueva norma en consulta pública.

En España y el resto de la Unión Europea, el punto de partida fue distinto: Open Banking ya es una realidad consolidada desde la directiva PSD2 (2018), y la conversación regulatoria ahora avanza hacia un marco más amplio de finanzas abiertas a nivel europeo, en línea con la misma lógica que impulsa Colombia: ampliar el alcance de los datos compartidos más allá de las cuentas bancarias.

Qué significa esto para ti como usuario

  • Comparar productos financieros de forma más simple, sin tener que entregar documentos distintos a cada entidad.
  • Acceso a crédito más ágil, especialmente para quienes no tienen un historial extenso en un solo banco, ya que las entidades pueden evaluar tu comportamiento financiero completo, no solo lo que ven en su propio sistema.
  • Ofertas más personalizadas, basadas en tu situación financiera real, no en supuestos genéricos.
  • Mayor portabilidad: cambiar de banco o probar una fintech nueva se vuelve menos costoso en tiempo y esfuerzo, porque tu historial puede viajar contigo (con tu autorización).

Riesgos y precauciones a tener en cuenta

Como con cualquier sistema que mueve datos sensibles entre entidades, vale la pena mantener algunas precauciones: revisa siempre qué datos específicos estás autorizando compartir y con quién, no aceptes solicitudes de consentimiento que no entiendas completamente, y verifica periódicamente qué autorizaciones tienes activas para revocar las que ya no necesites.

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